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Crónica de la Cercavila de les XVII Festes Alternatives
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Crònica de la Festa del xai

[Text i fotografia: veïnes del Raval]

El domingo pasado, cerca de cien vecinxs nos juntamos en el Ágora para celebrar la Fiesta del Cordero. Éramos un grupo variado con ganas de colaborar y compartir experiencias. El motivo valía la pena, apartir de una gran fiesta del mundo musulmán, acercarnos como comunidad.


Como todxs sabemos, hay cientos de jóvenes que malviven en nuestras calles, sin hogar ni privilegios. Hace más de dos meses un grupo de vecinxs nos reunimos regularmente en los Jardins de SantPau para escucharlos y apoyarlos.Esta fiesta fue una bonita oportunidad, ya que la gran mayoría vienen de países donde esta se celebra en comunidad.

El trabajo comenzó días antes de la fiesta. Faouzia, liderando al grupo, se encargó con otras personas de recolectar alimentos que fueron gentilmente donados por los comerciantes del barrio. Carnicerías, verdulerías, pequeños restaurantes, locales de internet, peluquerías, en fin, la mayoría expresando gran respeto, interés y solidaridad.

El día de la fiesta nos levantamos pronto. Mientras Juan Martín iba a buscar las ollas al Lokal y las bombonas al Ateneu, se constituía en el Ágora un equipazo internacional de cocina. Khaled, daba instrucciones a Ayoub, Ada, Laura, Faouzia, Sebastián, Pol, Isabel, Julia, Amadou. ¡Venga que hay que cortar carne para los pinchos! Todxs con una sonrisa en la cara, contando anécdotas, trucos de cocina y recetas tradicionales del norte africano que olían de
maravilla.

Osama, Marta, Zacarías y Nico paseaban por los alrededores invitando a lxs jóvenes que llegaban de a poco. ¡Más de sesenta participaron! Al Mahde se hizo cargo de los pinchos, ¡hay que poner menos aceite en la plancha! le decía a Ayoub. Hamza, al momento del postre, llevaba con habilidad los vasos de macedonia a las mesas, usando un libro de geografía que servía de bandeja improvisada.

Durante la jornada, se podía respirar un ambiente de solidaridad. Era difícil estar compartiendo sin dejar de pensar. Imaginarse a tu hijo o a tu sobrino en una situación parecida, viviendo en la calle. Se les veía en la piel y en los ojos las cicatrices de las penurias y las dificultades que han tenido que pasar sólo para sobrevivir. Es triste pensar que no se les abren espacios, que nuestra sociedad mira hacia otro lado o propone como solución la represión.

Aunque la situación de vulnerabilidad y ciertas dinámicas negativas no cambiarán de la noche a la mañana, creemos que si se les da la oportunidad, el tiempo y el espacio, podrán salir adelante. Pensamos que es más fácil si se sienten parte de un colectivo que acompaña, entiende y se preocupa por la situación en que viven.

Al final de la jornada, nos fuimos con el corazón lleno. Recibiendo mucho cariño y siendo testigos de como poco a poco se va fortaleciendo la confianza. Seguimos con mucha ilusión. Nos vemos el martes en el parque.

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