Sobre la memoria y los imaginarios a cuenta del libro de Toni Âlvaro: “Catálogo de decisiones y fragilidades” por Pask

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Sobre la memoria y los imaginarios a cuenta del libro de Toni Âlvaro: “Catálogo de decisiones y fragilidades” por Pask

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De tanto en tanto me pregunto el por qué me parece diferente e importantísimo el rescate que hace Toni. Supongo que lo que voy a decir es una pequeña colección de obviedades, pero a veces nos movemos en unos parámetros de esquemas, seguridades personales y apriorismos que pueden ocultarnos las evidencias. Vamos allá.

En primer lugar Toni está sacando del baúl del olvido una serie de personas que deberían formar parte del imaginario colectivo de la lucha por la emancipación humana. Gentes que existen o han existido y que sin proponérselo muestran lo mejor de la condición humana. Podemos hablar de heroicidades y de pequeñas decisiones (como la de Maravillas de no dejar solo a su padre), pero estos retazos de vida plantean una realidad que el sistema nos quiere escamotear.

Hoy en día el adoctrinamiento genera que la necesidad de justicia y el castigo al opresor se canalice mediante seres de ficción, normalmente personajes con unos atributos que van más allá de lo humano. Los superhéroes vehiculan esa pulsión humana y crean la fantasía de que sólo como seres humanos no podemos hacer nada frente al poder de la injusticia. La Marvel, y demás, captan a las mentes adoctrinadas, que no pondrán en duda que esta mierda es el mejor de los mundos al que podemos aspirar, y para los críticos se ofrece el V de Vendetta y otros derivados.

La maniobra del gran hermano (aunque soy más seguidor de Huxley) es clara: los referentes que pueden ser seguidos por la población han de tener un componente sobrehumano que impida una identificación anclada en la realidad. Pretenden que creamos que el ¿impulso justiciero? ya es una cosa de la ficción o que pertenece al terreno de la utopía.

Toni, como otros, da a conocer personas reales, de ayer y de hoy, que no actúan en clave de heroicidad, sino en las coordenadas de la generosidad y la solidaridad. Y esta gente son, deben ser, nuestros superhéroes. Gente que no busca el protagonismo, ni la trascendencia, que no necesita disfrazarse, ni tiene superpoderes. Un imaginario colectivo que el capitalismo pretende anular para profundizar en su proyecto silencioso y continuo de amputación antropológica, de perfeccionamiento de la dominación.

Pero ¿Qué es lo que hace que, desde mi punto de vista, el planteamiento de Toni sea renovador y vigoroso? Como ya sabemos la forma y el fondo son las dos caras de la misma moneda y Toni inyecta discurso poético, se aleja de las ideologías para mostrarnos al ser humano con sus debilidades y sus grandezas. No escribe desde el mitin, ni desde la necrológica laureada? Toni apela al impulso vital, al amor a la vida, como motor de las ?hazañas? de nuestros héroes, en un contexto en el que ya no quedan ni los héroes de barrio. Lirismo y humanidad frente al discurso ideológico, ese terreno que ofrece seguridad a mí y a los míos aunque sea a costa de desconocer todas las facetas de la condición humana.

Y esta manera de plantear la memoria y nuestros referentes colectivos creo que es la que hoy en día nos puede acercar más a nuestros semejantes y, supongo, que por ahí ha de venir parte de su ?éxito?, digo yo, que a veces desvarío?

Por eso creo que es muy importante el esfuerzo de Toni y que hablar hoy de memoria es fundir pasado y presente, como él hace con sus comentarios. Su planteamiento hace que las conocidas charlas y ponencias sobre memoria, en las que se habla de cambiar nombres de calles, eliminar monumentos o ?recordar a nuestros muertos? (esa maldita apropiación?), sean productos de consumo interno, políticamente correctos, pero con una rápida caducidad, una obsolescencia que los esclavos de sus ideas no son capaces de superar y hacen aún más complicada la lucha contra el olvido.

Por cierto, le puedes decir a Toni que me escribió Jordi (compartimos la comida del 30 aniversario del Lokal) y me comentó que el libro le había hecho llorar. Supongo que esa es la clave, ser capaz de transmitir una emoción que conmueve y genera catarsis.

Un abrazo.

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