Sobre desahucios, narcopisos, expulsiones de vecinas y como afrontar la emergencia para defender el barrio y su gente. Un debate y unas prácticas abiertas.

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Sobre desahucios, narcopisos, expulsiones de vecinas y como afrontar la emergencia para defender el barrio y su gente. Un debate y unas prácticas abiertas.

La situación es extrema y crece cada día, hay que repetirlo para ser conscientes y no distraernos o acomodarnos con medidas que quedan sobre pasadas en muy poco tiempo. Hay que poner sobre la mesa, lo que ocurre y lo que hacemos para ver que funciona y que no. Hay que dejarse de discursos vacíos, demagogias para decirnos la verdad y ver que responsabilidades tomamos para evitar que el poder del dinero (las mafias legales e ilegales) nos expulse y destroce nuestras vidas.

En dos semanas han ocurrido unos cuantos ejemplos de estas situaciones, el lunes se pararon dos desahucios en la Calle de la Cera 1, gracias a la movilización vecinal: la red stop desahucios raval, a pesar de los altibajos se mantiene viva gracias a gente del barrio y del resto de Ciutat Vella, Poble Sec y otros barrios. Se siente que la actitud de la propiedad es cada vez más intransigente y dificulta la intervención de habitatge y serveis socials. Para poder encontrar soluciones aunque sean parciales y no se quede la gente en la calle, hay que activar la solidaridad y el apoyo mutuo vecinal y más como se ve que se optará por los desahucios abiertos con lo que habremos de organizarnos mejor para poder intervenir ante la emergencia.

A su vez se han dado dos casos de desalojo en uno y abandono en otro de pisos en los que se ejercía el tráfico de drogas con los problemas que ello causa y que gracias a la movilización vecinal organizada por calles, masiva, valiente y constante ha logrado poner el problema sobre la mesa y ha acelerado la intervención institucional en algunos casos. A su vez ha abierto un debate sobre todo lo que conlleva, debates que no se visibilizan pero que van ejerciendo un discurso que huye de las actitudes autoritarias y busca soluciones justas para problemas complejos y graves. También sabemos que mucha gente del barrio ante la desesperación y la falta de alternativas opta por soluciones simples y duras. Lo cierto es que hasta ahora hay que reconocer que la respuesta pública ha sido bastante ejemplar y no ha sido fácil conseguirlo.

La experiencia nos ha demostrado que incluso cuando después de la movilización vecinal y la respuesta judicial y policial, las mafias vuelven a entrar en los pisos y vuelven a ejercer su actividad con bastante impunidad y eso que hace que las vecinas que no entienden que esto siga así, en el mejor de los casos se tapian y cierran a cal y canto la vivienda con lo cual tenemos un nuevo espacio que no sirve para vivienda cuando es imprescindible y necesario. Las necesidades para especular, abaratar precios o dejar que se degrade quedan por encima de las necesidades urgentes y extremas de la gente del barrio y eso es inaceptable.

Antes este panorama y de forma espontánea surge la iniciativa por parte sobre todo de vecinos del entorno donde ocurre de evitar que se vuelva a ocupar el espacio y finalmente de recuperarlo con gente reconocida por ese entorno y que lo necesita para instalarse y defender el espacio como medida de urgencia. Y se hace con graves riesgos pues en los dos casos se han recibido amenazas directas que se han conseguido neutralizar con la presencia de vecinos ante la activación de las alertas de apoyo mutuo y la presencia de mossos que han tomado los datos a las personas que han ejercido la violencia.

Se están probando estas medidas, no hay que olvidarlo, ante situaciones extremas, se van organizando sobre la marcha con la experiencia acumulada durante estos tiempos y ese saber común que permite hacerlo colectivamente, crea dudas y controversias como es normal y la única manera de resolverlas es ponerlas sobre la mesa, debatirlas y sobre la práctica ir avanzando. El objetivo es recuperar para el vecindario viviendas para las necesidades de la gente más afectada, para que los propietarios o las administraciones intervengan y sean alquiladas de forma social a un precio que se pueda pagar (gran parte de estas viviendas son propiedad de bancos y grupos inversores que las han comprado en situaciones ventajosas y cuyo objetivo es la especulación pura y dura o el abandono).

Entendemos que todo esto es legal y legítimo y que si no lo hacemos nosotros, no se hará. Entendemos que las instituciones tienen responsabilidad y en algunos casos voluntad de intervenir y se encuentran con las dificultades de la burocracia, las leyes y las presiones de los grupos que detentan gran parte del poder real en esta ciudad. Sabemos de los inconvenientes y problemas que se crean y responsabilizamos de la violencia que se pueda ejercer a quienes han realizado las amenazas, la actitud de las vecinas ha sido ejemplar, valiente y de resistencia no violenta. Sabemos que de los posibles abusos que puedan ocurrir será la propia organización vecinal quien los corrija y sabemos también que el objetivo es que estas viviendas pasen a ser de propiedad o uso común mediante alquileres sociales.

Y que todas las estrategias han de ir en ese sentido, la defensa radical contra la expulsión de vecinas y de un barrio popular, humilde y rebelde y no para el dominio de turistas, gente rica y grandes negocios. Que no se olvide la historia, el Raval siempre ha conseguido sobrevivir a pesar de todos los abusos y la impunidad ejercidos contra su población. Salud y libertad.

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